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A José Pou Mercado

Ante el paraje insondable de la muerte revivimos la pulpa de tu trova derramada en las frondas del yagrumo regazo del sinsonte. Arrebataste al aire su camino de rimas entre cuerdas y arpegios. Los secretos de la noche transparentaban versos como bengalas para tus fervorosas espinelas. Siempre quisimos la heredad de tu numen tus aguinaldos robándose la frescura matinal. Recuerdo que enhebrabas gemidos ancestrales en aquellas cadenas melodiosas alargadas en la pureza del silencio. Pueden hablar los trillos que pisabas con tu andar agreste rejuntando ilusiones. Tus manos en el cuatro que forjaste recordaban la piel de la montaña con el seis montebello de quejosos gorjeos o el mapeyé que hurgaba en la tristeza acuosos desamores. En tu sangre tenaz tuvo la Patria un caudal de tonadas. A tu hervorosa vida encamino mi verbo a tu hablar encendido por nobles extravíos a la henchida angostura de tus recodos al abrazo de asidero con el húmedo pañolón del amigo. E...

La noche desvelada

Pedro Juan Ávila Justiniano La noche desvelada de Pedro Juan Avila Justiniano Por Dr. Marcelino Canino Salgado He leído con verdadera fruición el poemario La noche desvelada, de Pedro Juan Avila. Nunca había leído sus poemas. Sí sabía que tenía reputación de poeta, tal como me había llegado la información a través de mi ex-alumno el Dr. Reynaldo marcos Padua. Pensé que sería uno de esos tantos poetas que hay en nuestros pueblos y de los que hay que cuidarse para evitar el embalsamamiento de los oídos y el atolondramiento del espíritu. Confieso que esta actitud no es innata en mi, sino más bien inducida por la lectura de mi homólogo el célebre don Marcelino Menéndez y Pelayo quien en ya en 1893 se había forjado una imagen lapídica de nuestra literatura. Decía entonces el ilustre polígrafo: La literatura puerto-riqueña, ya bastante considerable en cantidad, dada la pequeña extensión de la isla, es de las más que necesitan expurgo y disciplina. Allí, como en el resto de América, se es...

Sobre Hay un grito en mis huellas

• Pedro Juan Ávila ha presentado una obra intensa sobre la decadencia de los valores en nuestra patria. Esperamos que haya muchos foros donde se presente y sea apreciada. Los actores interpretaron majestuosamente sus complicados personajes. Un BRAVO a los estudiantes del Conservatorio del Ateneo! La obra alcanza el punto esperado en toda obra de teatro excelente: la catarsis. Iris Miranda Poeta, narradora y profesora puertorriqueña

Comentario Crítico sobre Temblor Acorralado

Sobre el Temblor acorralado. El regodeado disfrute de la muy pausada lectura de este poemario me ha posibilitado una experiencia ideo-estética profundamente enriquecedora. Y es ésta la conclusión sine qua non que emerge, para invadirnos, cuando ¿terminamos? ¿recomenzamos? la lectura de este tercer poemario del bardo manatieño-cuasi ateniense . Desde siempre –y de manera particular desde La noche desvelada-- se nos reveló la certeza de estar ante un Poeta así, con mayúscula. No fue casual; sino meramente causal y merecido que el Instituto de Literatura Puertorriqueña reconociera ese libro con una Mención de Honor como una de las mejores obras publicadas en el 2003. Ahora nos entrega su Temblor acorralado quizá no tanto como consecuencia del justo reconocimiento de la crítica especializada, como de esa necesidad nunca satisfecha, y siempre in crecendo, que siente todo artista genuino por llegar a dominar todos los meandros de su Ars Poética, y no guardársela; sino ofrecérnosla com...

La noche

La noche es un porozo lienzo, coladero de luces y de voces, Una tierna matrona que lacta las estrellas. El recuerdo se queda y se requeda en mi morada, habita y corretea cada rincón, mientras las horas descalzan su impaciencia. Regresas con tu apetecida sonrisa, como una nube clara en el umbral del cielo, con la gacela de tu voz. Regresas para que reverdezcan las campanas con regocijos nuevos. Estás aquí en el pestañear de mi guitarra en duermevela, en la hincada sutil de los coquíes. Ahora que regresaste, Enluna un beso y déjalo en mi aurora para la madrugada de mi sol. Pedro Juan Ávila Del poemario La noche desvelada

Rosa, Rosita, Rosada

La callejuela de mi pasado de inocencias fragantes. casuchas amamantadas de sol, camándulas de pobreza. La enramada de voces de un revendón multiplica bienandanzas. Una rosa arrugada en el balcón canta y sonríe. Sonríe y lo llena todo de azahares; canta y riela de flores el aire. Una rosa, Rosita, rosada en su balcón. Dos nidos de cristal en su carita blanca, dos ascuas de pureza. La diminuta rosa del tango y de la trenza, con tersura de brisa, remansa la mañana. ¡Cuán dulce tu locura rosita cantarina! ¡Cuán sutiles los hilos de tu aureola! Cuando todos reían cebando sus corduras yo alucinaba en la seda de tu encanto. Rosa Rosita Rosada Pedro Juan Ávila Del poemario La noche desvelada

Sobrecogido encuentro

Yo quiero que me encuentres sobrecogido entre palabras en esta aureola de mariposas delirantes. Acompañado por candiles susurros de oro en la penumbra. Yo quiero que te allegues al poema que tiembla en mis manos. Que busques en las aguas de mi lago esta barcaza henchida de luciérnagas tiritando sonámbula con ventanas tullidas por donde salen peces como aletazos de bengalas resollando su luz en la soledad. Pedro Juan Ávila Del poemario La huella sobre el tiempo